A la hora de poner a un niño a aprender a programar suele aparecer una reticencia. Y es que para muchos (desde fuera) la programación parece árida. Lógica pura. Aburrida. Numérica. Sin emoción.

Hoy os traemos un fantástico vídeo de Linda Liukas en TEDxCERN desmontando esto:

Lamentablemente no lo hemos encontrado en español, así que queremos hacer un resumen de lo más relevante.

El software como interfaz con el mundo.

Hasta hace unas décadas, distintos conceptos simbolizaban el foco de atención del ser humano. La música, la revolución cultural, o el dinero, hacían de canal de las ideas de la sociedad.

Para las generaciones nacidas a partir de los 80 esto ya cambió. Desde el sencillo software de control de un video de cintas VHS, hasta los complejos asistentes virtuales con inteligencia artificial de hoy en día. Para las nuevas generaciones, la interacción con el mundo y la forma de expresión de ideas, se hace a través de programas informáticos.

El software no es un fin, es un medio, un canal, una interfaz entre el hombre y su mundo.

Programar no es aburrido ni divertido.

El software es un canal más. Uno muy potente. Una interfaz. Y por ello, es neutral.

Programar no es aburrido. Programar es lo que uno quiera hacer con ello.

Un niño que aprende programación se aburrirá muchísimo desarrollando software de gestión hospitalaria. Pero ese mismo niño encontrará divertidísimo programar su propio juguete robot. Ese mismo niño verá fascinante programar su propio videojuego.

Programar tampoco es algo mágico o abstracto. La programación es un lenguaje.

Y los niños son quienes más rápido aprenden cualquier lenguaje.

Aprender a programar no es solo para varones.

En el vídeo, Linda nos da varios ejemplos, alguno personal, de cómo de niña sentía interés por la programación. Un interés que se apaciguó durante un tiempo. En el mundo “de las niñas”, otras cosas le debían de llamar más la atención.

Linda nos recuerda que aprender a programar no es cosa de chicos.

Un chico y una chica pueden divertirse programando lo que más les gusta. Programar es un medio, no un fin.

Mi prima quería aprender a programar y rápidamente lo dejó. ¿Por qué? Ella quería aprender a programar. Eso es súper aburrido.

Le hacía falta querer programar algo. Cuando yo aprendí a programar, quería hacer mi propio videojuego.

aprender a programar meme

En Playcode entendemos esto, y siempre enseñamos programación con la diversión de los niños como base!

Todo es un ordenador.

No solo avanzan los ordenadores que “solo son ordenadores”. Y no solo aparecen nuevos productos que llevan un ordenador, como un robot de cocina o uno limpiador.

Los teléfonos ahora son un ordenador. El coche está controlado por un ordenador. Los sistemas de seguridad de la casa igual. Cada vez más sistemas de sonido e iluminación. Los televisores, ya todos.

Y cada vez más productos “no tecnológicos”, como ropa y complementos, juguetes, herramientas para el hogar… Los ejemplos son incontables.

Si le dejas a un niño que imagine cómo podría mejorar su bicicleta se le ocurrirán mil cosas. Por ejemplo, añadiéndole colores, una cámara o un proyector para cuando salga con ella al campo. Todo esto se puede hacer desarrollando la tecnología actual en esa dirección.

Y probablemente, así ocurra.

Los movimientos de las grandes compañías tecnológicas apuntan a una integración casi total. Crear un ecosistema donde la tecnología nos haga más fácil cada aspecto de nuestras vidas. Tantos como les dejemos, al menos.

Pero eso nos lleva a la pregunta, ¿queremos estar en el lado de meros consumidores de esa tecnología?

Creadores vs. Consumidores.

Cada vez hay más software, más programas informáticos. Aunque todavía no es habitual tener un frigorífico conectado a internet, ya todos sabemos que los hay. Los robots que ayudan en el hogar ya no son cosa del futuro.

Todos llevamos en el bolsillo Smartphone. Estos ordenadores habrían sido considerados un superordenador hace 20 años. Literalmente miles de millones de personas usamos estos superordenadores hoy en día. El futuro, evidentemente, traerá más y más de esto.

Entonces, en este entorno… ¿Queremos que nuestros niños sean creadores o solo consumidores? La principal distinción entre unos u otros, será entender o no la tecnología que hay detrás.

Los que no sepan crear una máquina y darle órdenes, solo podrán ser consumidores de lo que hagan esas máquinas.

No es una dialéctica tipo ser de trabajador vs. empresario. Pero es interesante entenderlo para que los niños no se queden atrás.

Esto se resuelve dándoles a nuestros hijos las herramientas para construir e interactuar con los ordenadores.

No solo una caja que brilla.

Tenemos innumerables ejemplos de que un ordenador ya no es solo una caja con un monitor iluminado. Están en nuestro día a día, pensados para que sea “fácil” interactuar con ellos.

Eso hace que, por un lado, sea más fácil darles ejemplos a los niños de en qué consiste la programación.

Lo entienden, porque desde pequeños están rodeados por ello.

Pero eso no quita que haya miles de posibilidades de enseñar los conceptos de programación a un niño, mucho más sencilla.

Programar es hacer algo (lo que el niño encuentre atractivo) de forma ordenada, paso a paso. Dile al ordenador que busque X palabra en este texto hasta que la encuentre 2 veces.

¡Eso son un par de sentencias de programación!

Hasta dándole un dulce se le puede explicar ese concepto a un niño:

Saca caramelos, uno a uno, hasta que saques 2 de chocolate.

O algo más sano. 🙂

Conclusión

La programación es un medio, no un fin. El fin es hacer lo que uno quiera. Y es necesario porque en ese fin casi seguro que habrá un ordenador.

Cuando el niño aprenda a programar, cuando entienda la lógica de la programación, verá que es un lenguaje. Al entender cómo aplicar esa lógica para inventar algo nuevo despertará su creatividad. Y como dice Linda, en este sentido, programar se vuelve en cierto modo un tipo de poesía.

Y tú ¿no tienes ganas de usar la programación para crear algo nuevo? 🙂